viernes, 15 de noviembre de 2013

Cosas que debes hacer antes de morir


1. Poner yogurt de vainilla en un bote de mayonesa y comerlo en público.

2. Entrar en un ascensor lleno de personas y decir: "Apuesto a que se preguntan por qué los reuní hoy aquí".

3. Marcar cualquier número por teléfono y decirle; ''Ya tengo el cuerpo, ¿qué hago con él?''

4. Entrar a un supermercado y preguntar qué año es. Cuando respondan, gritar "FUNCIONÓ" y correr gritando.

5. Ir en un taxi y decirle al conductor: "en ese puente me suicide hace 5 años".

6. Decirle a una mujer embarazada "tu hijo es el elegido" y luego salir corriendo.

7. Subir a un colectivo, empezar a toser, hacer como que te ahogas, escupir, sacar una grabadora y decir: “Día 9, el virus ha mutado. Necesito hallar el antídoto”.

8. Subir a un taxi y decirle al conductor: "Siga a ese auto".

9. Ver una pareja besándose y gritarle a la chica "sabía que tenías otro" fingir llorar y salir corriendo.

10. Entrar a una boda desconocida, gritar: ¡Me opongo! y salir corriendo.



Continuará…

viernes, 20 de septiembre de 2013

Cuestión de valentía

Esa lucha interna que tienes dentro tuyo para poder tener la valentía de coger el teléfono, marcarle y hablar con él. Y justo cuando lo haces, él te dice una estupidez tan grande que te arrepientes de haber sido tan débil como para llamarlo a la una de la mañana.

martes, 27 de agosto de 2013

Carta a mi demonio perfecto #1


Estoy intentando escribirte, pero mis miedos me hacen escribir de personajes que se parecen un poquito a ti y así formo muchas personas con detalles tuyos, según yo para que no te des cuenta. Pero después te veo y te lo digo, y estoy borracha y no me acuerdo de nada.  Y quiero acordarme de todo cuando estoy contigo, porque uno no llora en vano, y tú dices que lloré, pero aun no entiendo porque. Perdí la conciencia, estuve en estado catatónico, me desmayé y cuando abrí los ojos vi un poste lleno de caritas felices, tu rostro, tus hermosos ojos, tus labios – mis labios – y en ese momento creo que estoy soñando y camino sin rumbo, porque creo que es un sueño, y quizás si lo es, porque tú estabas ahí, tan presente, tan real.

Sigo intentando escribirte, pero no puedo. Mejor escribo estos textos que a favor de mi salud emocional, mental y todo lo demás, jamás leerás. Entonces me siento en mi escritorio y los versos de Benedetti vuelven a mi mente “Pero en definitiva ¿Qué es lo nuestro?” Y creo verte a mi lado leyéndolo, emocionándote, sonriendo y digo bien, estaba tomado, sin trago me diría algo terrible y yo me odiaría un poquito, pero también lo odiaría a él. Entonces a pesar de eso, de todo, de tus inseguridades, de mis miedos, de nuestra forma tan rara de ser, de tratar, de nuestro salvajismo verbal, ambos nos damos cuenta en ese instante perfecto, que ambos nos extrañamos.

Al fin decido mejor no escribirte, y dejo volar mi imaginación y pienso que mejor así, que todo se quede en mi nube, en ese “mundo para Julius” que ha salvado mi vida y la hace menos tediosa, menos aburrida. Entonces te veo en mi mente – y también en el rostro de la gente -  y sonrío. Soy una estúpida, me digo y me repito hasta el cansancio intentando no sonreír, pero no puedo, sonrío tanto que lloro y no puedo creerlo. Estoy sentada en mi escritorio llorando de felicidad, olvidándote por unos instantes del abismo, de tus miedos, y mis inseguridades, de todo. Lloro de felicidad y no me arrepiento. Me siento feliz, consciente y presente. Me siento mejor que nunca, porque tú mi perfecto hombre, me piensas, me sientes, me tienes, y cuando estamos juntos, somos infinitos.

- carolinatasayco, 2013

sábado, 24 de agosto de 2013

Viceversa de Mario Benedetti

“Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodida
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.”

                                                                                                      — Mario Benedetti

domingo, 26 de mayo de 2013

Hambre

"Dicen que ellos estaban tan hambrientos, que luego de robarles el alimento a todos sus supuestos compañeros, empezaron a devorarse los unos a los otros."
carolinatasayco 2013

sábado, 30 de marzo de 2013

Esto nunca fue amor



Estoy en un hotel con mi enamorado. Y hasta ahora no entiendo cómo accedí a venir aquí. No quiero acostarme con él, pero tampoco tengo el coraje de decirle que no. Él ahora está sacando condones del dispensador y yo sólo pienso en que me quiero ir. Tengo miedo, esta sería mi primera vez y no estoy segura de que quiero que sea con él. Ahora ha entrado a la habitación y me besa, me toca el cabello, las piernas. Yo trato de frenarlo, pero ya me lanzo a la cama y está quitándose la ropa. Le digo que necesito ir al baño, me dice que me calme, que me quiere. Corro y me encierro. Él está en la puerta esperándome. No quiero salir. Orino por tiempos, estoy echa un manojo de nervios. El abre la puerta del baño, olvide ponerle seguro. Me saca de ahí, me besa, me lleva a la cama. Dice que no haremos nada si no estoy segura, pero a la vez me está abriendo la blusa. Le digo que mejor nos vamos, me dice que ya pago el hotel. Ahora él está desnudo, y me besa tan fuerte que me duele. Me ha quitado la blusa y el sostén. Yo lucho por que no termine de arrancarme los pantalones. Al final lo logra y quedo solo en calzón. Ahora se echa a mi lado y me acaricia. Cálmate tontita, me dice y me besa otra vez. Yo lo beso temblando, y sin darme cuenta quedo desnuda. Ahora intenta penetrarme, le digo que mejor no, que me duele. Intento levantarme, pero no me deja, se echa encima de mí y sujeta mis muñecas. Bésame, me dice mientras insiste una vez más. Lo empujo, pero él me jala, me echa en la cama, me abre las piernas. Grito, pero él me dice que me calle, que demuestre que lo quiero. Le digo que no quiero hacerlo, que mejor nos vamos, pero él ya está acomodando sus piernas entre las mías, forcejeándome, hasta que siento un dolor insoportable. Ha entrado en mí y una lágrima se escapa de mi ojo derecho. Él sonríe y se mueve despacio, luego rápido. No puedo más con el dolor, quiero llorar, pero me da vergüenza. ¿Cómo se puede llamar a esto hacer el amor, si sólo el disfruta mientras yo me desgarro? Por un momento la saca y me siento aliviada, me quiero levantar, pero él me lo impide. Se está poniendo el condón. Le digo, que me siento mal. Él dice que me calme, que ya va a terminar, que me deje llevar. Vuelve a penetrarme y siento que los muslos van a explotarme de dolor. Basta por favor, le digo. Pero el sigue encima de mí moviéndose sin escucharme. Al fin termina. Se suelta de mí y me queda mirando raro. Tú no eres virgen, me dice. Yo le digo que lo era hasta hoy, me levanto de la cama con dolor. Él me da la espalda y comienza a ponerse la ropa. Si fueras virgen, sangrarías, lo único que has hecho es un teatrito. Yo lo miro y no me la creo. Asustada y llena de dolor me meto al baño. Me arde todo, pero más que nada me duelen sus palabras. Hago pis y al secarme veo sangre en el papel. Abro la puerta del baño y se lo muestro. Mira, si he sangrado, es mi primera vez. Pero él mira con recelo el papel. Ya con la ropa puesta, solo atina a decirme: Apúrate si quieres que te acompañe a tomar tu carro, tengo cosas que hacer. 

- carolinatasayco, 2013
 

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